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Como en la oscuridad un beso
A silencio
I
El rozar del badajo los metales quita del hambre lo siniestro.
Se mete al alma la tranquilidad del mundo,
y ahí tiembla…
como en la oscuridad un beso.
II
Las uvas que partieron nuestros labios
-juntos-,
sólo serán semillas de recuerdos.
Ya no serán aquellas
las de los besos infinitos,
las que humedecían nuestros cuerpos.
A ellas,
sólo las recordaremos.
III
Con la noche hendida en el pecho
que se escurre como una flor negra,
con un canto en el alma:
triste,
en un jardín infinito.
Así me siento… solo.
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